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........................................VIOLETA PARRA


Prados, flores y portentos

A los 13 años de morir Violeta Parra se publican canciones inéditas recogidas por la artista entre poetas populares


por Juan Andres Piña

..... A comienzos de la década del 50, una chilena menuda, más bien fea y con el pelo desgreñado salió hacia el sur y el norte del país, entró en las casas de los campesinos, averiguó dónde vivían los cantores de cada zona y se puso a recopilar pacientemente sus poesías, dichos, canciones y costumbres. Se llamaba Violeta Parra y era una oscura intérprete en chicherías y bares de mala muerte en Santiago.

..... Aburrida de esta actividad, pero interesándose siempre vivamente por el canto, comenzó una paciente labor de recopilación del folklore chileno, que con los años se difundiría en radios, discos y peñas, poniéndolo en un lugar de respetabilidad y categoría.

..... Posterioremente, Violeta Parra compuso sus propias creaciones, impuso un estilo autoral de alto nivel y llegó finalmente a realizar una exposición de ingenuos tapices en el Museo del Louvre de París. Ya entrada la década del 60 fue postulada como la gran desenterradora de la verdadera imagen cultural de Chile, y su consagración definitiva vino, como siempre, después de su muerte, en 1967. La última etapa artística de Violeta Parra es la que más ha preocupado y difundido, pero existe aquella rica zona de su vida en que recopiló e investigó en las fuentes mismas del folklore, quizá la más desconocida.

..... El nuevo texto de Violeta Parra que acaba de lanzar Editorial Nascimento Cantos folklóricos chilenos (1980, 134 páginas), trata de recuperar precisamente aquel periodo. El libro contiene canciones de catorce poetas populares de la zona central y sur de Chile, introducido en cada caso por la propia artista, quien explica cómo conoció a los campesinos, cómo le fueron entregando las canciones, sus dichos y sus personalidades.

"¿Y ustedes no saben?"

..... Sumados a la antología y las anotaciones de Violeta, aparece en el libro las transcripciones musicales de Gastón Soublette y las fotografías de Sergio Larraín y Sergio Bravo. Los tres colaboraron en aquellos años con la folklorista, acompañándola muchas veces a los lugares de investigación y trabajando, como el caso de Soublette, en la Universidad de Concepción junto a ella en el procesamiento y ordenación de lo recopilado. El valor del libro no sólo reside en dar a conocer por primera vez el texto y la música de las composiciones de poetas populares, sino también porque los relatos de ella muestran auella paciencia y tesón para convencer a la gente de que recitara, cantara, soltara algún dicho típico de la zona.

..... Violeta Parra buscaba, indagaba, preguntaba husmeaba en todos los rincones hasta encontrar, por ejemplo, el trozo de una tonada o cueca que se había perdido en la memoria de los ancianos cantores, y que de pronto saltaba y era anotado en su cuaderno o registrado en esa inmensa grabadora, actualment ya tesoro arqueológico. Las primeras investigaciones las realizó en la zona de Ñuble hacia el interior, y su método consistía en preguntar a cualquiera si conocía algún cantor. Le daban el dato y aunque quedara muy lejos llegaba con su guitarra y su cuaderno, les decía su nombre y se ponía a cantar. Después, les preguntaba, retándolos: "¿Y ustedes no saben cantar?". Picados, los otros comenzaban a entonar canciones antiguas, cuecas, sirillas, décimas que sólo ellos conocían y, de no haberlas anotado Violeta Parra, se habrían perdido para siempre.

..... La reticencia de los cantores era a veces obstinada: se negaban a abrir la boca. Pero la paciencia y el saber que ella estaba haciendo una labor cultural importante hacían por fin brotar el canto. Como Guillermo Reyes, de las Barrancas, que había jurado no cantar más desde que lo hizo en el velorio de su nieta regalona. Cuenta Violeta:
-Don Guillermo rompió su juramento cuando le dije que la patria necesitaba de sus cantos.
"Para usted lo voy a hacer, Violetita, que es la única que trasmite a lo "pueta"'.

"El demonio confesao"

..... "Don" Antonio Suárez era otro reticente a quien no le gustaba la forma de cantar de la artista. Lo invitan a almorzar y por ahí empieza a soltar sus "decires", anotados religiosamente: "La plata se gana al sol y se consume a la sombra"; "Al medio de la sopa viene una copa"; "Los que somos, somos; los demás son palomos". Finalmente "don" Antonio, cuenta Violeta, terminó afinando la guitarra y cantando en el estilo de "Por el mundo al revés":

El mundo al revés pintao
yo lo vi en una pintura
de penitente vi un cura
y el demonio confesao.

..... Muchas veces Violeta organizaba ruedas de cantores que se iban entusiasmando con las payas y poesías, y de donde se extrajo parte del material inédito que después mostró en las radios. Violeta les decía: "Ahora vamos a cantar por ponderación", y cada cual sacaba a relucir sus canciones más ingeniosas e este estilo, que consiste en contar mentiras, cosas exageradas:

Una chacra que sembré
se dio el maíz en tal estado
que de una caña saqué
cinco puntas y un arado.

Dirán que es ponderación
al fin no pondero nada
que una mata de porotos
me sirvió para ramada.

..... Las investigaciones folklóricas realizadas por aquella época quedaban generalmente archivadas en sesudos estudios universitarios y no eran difundidas a nivel masivo. Violeta Parra da a conocer en las radios -sobre todo La Chilena- todo lo que va recopilando, despertando un gusto y un interés por lo chileno más auténtico. Comienza así a ser desplazada la imagen del folklore nacional como las interpretaciones cursis, acartonadas y sentimentaloides de los huasos de salón. Debajo había mucho más, como las ceremonias de angelitos -rituales cantados en presencia del niño muerto-, las distintas formas de trasponer la guitarra, los innumerables modos campesinos de componer que revelaban, además, una determinada visión del mundo, brutal a veces, de gran riqueza metafórica generalmente:

La vista dice yo veo
dar vuelta el mundo y los años
veo el mundo y sus engaños
a la sombra del deseo
ver los campos me recreo
prados flores y portentos
veo todo el firmamento
la florida luna y sol
y están en salutación
la vista y el pensamiento

Cuecas "amartelás"

..... La recopilación se extiende después a las fiestas de La Tirana, al sur, a Chiloé, integrando una imagen conjunta de Chile. Cantos folklóricos chilenos se sitúa fundamentalmente en la zona central y algo del sur, como Lautaro, donde existió doña Elena Saavedra, que interpretaba el curioso tipo de cuecas "amartelas", que explica su propia intérprete:
-Se llaman así porque son bien alarmantes y se cantan a dos o tres gritos. Por ejemplo, usted saca el principio de la cueca, el otro agarra en la segunda vuelta y el otro en la tercera y terminan todos juntos.

..... El medio centenar de composiciones, las fotografías y las transcripciones musicales contenidas en el libro, entregan la visión de una Violeta Parra lúcida y empeñosa en el rescate de una expresión cultural regional y universal. Aparece justo en el aniversario número 13 de su muerte, demostrando que queda mucha Violeta Parra por delante todavía.

Su última morada: a los trece años de su muerte los jóvenes la saludan

 


Violeta de nuevo en discos

-Lo que tiene que hacer el auditor es guardar un silencio religioso porque tu canto sabe perfectamente dónde va- le dice Nicanor Parra en su Defensa.
... La propuesta del poeta recoge toda la radicalidad de Violeta, sus mínimas alternativas: o se la siente, o se la reconoce. Porque en toda su obra -pero especialmente en la música-, al margen de géneros y procedencias, hay una misma sangre: Chile, y por extensión, Latinoamérica.
... Parte central de su tarea fue la recopilación del folklore más auténtico, recogido en las propias fuentes y transmitido por generaciones, en un proceso de sabiduría por decantación. Se sabe que comenzó esa faena alrededor de 1947. Pero en realidad convivió con sus modos desde la misma cuna, en San Carlos de Chillán, codo a codo con la pobreza y la marginalidad.

... Por eso no basta con leerla. Hay que oírla, en sus discos (que ahora se reeditan activamente), reproduciendo en cada matiz de la voz un gesto que, siendo propio, pertenece también a la tierra chlena. Sólo ella pudo dar a las cuecas, parabienes, villancicos, tonadas y sirillas la necesaria ambiguedad entre el dolor y la alegría.
... Pero, más que todo, su extrema familiaridad con la música popular se reconoce en sus composiciones. Allí el folklore aparece filtrado, sin márgenes, como una vaga utilería sobre la cual se instala América entera, y su propia forma de ver la vida. Así es Mañana me voy pa´l norte, sonoro como un baile iquiqueño, o Paloma ausente, con reminiscencias argentinas. O ese prodigio de adaptabilidad titulado Escúchame pequeño, una canción en francés que asume los rasgos más arcaicos y directos de la música gala.
... Como su poesía, la música de Violeta Parra tiene dos rasgos excepcionales: unidad temática y economía de medios. A lo largo y ancho de su trabajo planean los mismos dolores, la misma solidaridad social, la misma ansia de libertad. Y también esa traza común a la gran creación chilena que es la obsesión de la muerte, y que corre con igual fuerza desde Huidobro a Nicanor Parra, sin olvidar aquel secreto vínculo que liga a la cantora con Gabriela Mistral.
... En las piezas mayores, todo ese desgarro tiene formas elementales. El ritmo ostinato y monocorde de Qué dira el Santo Padre, el lamento indígena de Qué he sacado con quererte, la simplísima tonada de La jardinera, y aun Gracias a la vida, son verdaderos alardes de sencillez y de máxima expresividad.
... Violeta Parra no estudió armonía, ni contrapunto, ni canto. Su dicción es imperfecta, y en la voz ligeramente gangosa se detectan algunos ripios melódicos. Pero -más allá de la guitarra virtuosa- tiene la fuerza precisa para cargar cada canción con sus exactas emociones. Su hermano Nicanor resumió su carácter insustituible en algunos de los más hermosos Artefactos: "Claro que cantan bien. Pero Violeta Parra hay una sola".
... Ahora -en una excepcional iniciativa-, el sello Emi-Odeón ha iniciado una serie de reediciones de los discos de Violeta. Dos longplays han sido lanzados ya (en la serie económica Marfil), con temas grabados entre 1958 y 1965. Allí se abre una nueva oportunidad para que el público chileno revisite a una de sus más imprescindibles intérpretes.

A. C. C.

 


en Revista HOY, 5 al 11 de marzo de 1980





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